Toc, toc

Los miércoles saben a mar, a novedad, a alegría o eso descubrí.

Las musas de antes siguen encerradas, aún no quiero que canten, no vaya a ser que el amigo frágil vuelva a buscar un motivo para latir.

Como de buen es el silencio en su debido momento, la espera aún más, los individuos necesitan tiempo para soltarse sus mentiras y verdades.

Su yo poético es curioso y atrevido, astuto y lanzado. Nos da pistas sobre cómo sería el puente de los sueños por cumplir.

No va de puerta en puerta, convence cuando elije su destino.

Tiene capacidad de persuasión, no lo entiendo; cuenta sus vivencias con énfasis al engaño y al error, claro, para no repetirlos.

Yo me agarro al pasado y a la timidez, pero con el tiempo se irán. Ley de vida.

Algunas zonas una vez cerradas no se abren ante cualquier susurro de piedad, pero otras… les agradecen porque les da la libertad que tanto desean.

Si las palabras logran quedarse, la indecisión se marchará –de una vez por todas- lejos en busca de su camino, ajeno del latido sin rumbo.

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Clandestino

Soñé con lunas, llenas, de pasión. Pero el destino me concedió solamente palabras lejanas, que se evaporaron al amanecer.

No vi como ese carmesí probaba otros sabores, pero lo sentí.

El llanto no vio mi rostro, jamás le concedí a las lágrimas el permiso para caer. Siempre firme, como un soldado en un desfile militar. Mirada al frente, sin temor.

(Des)afortunadamente encontré clamor en ellas, que me acompañaron por las noches, de luna llena… Cantaban para mí, yo las oía hasta que el sueño se apoderaba de mí.

Sus latidos en aquel entonces eran frágiles e indecisos, buscaba un motivo por el cual latir, para seguir.

Y el ciclo se repitió, el doble.

Y ellas volvieron a cantar para mí, aunque las lunas ya no eran llenas, preferí nuevas.

Después del ciclo, ya no volvió a latir, hasta que ellas decidan que es hora de volver a cantar.

Fugaz

Rosa marchita, amor, dolor.

Que paradójico, regalarle una rosa, asesinada por ser bella.

De igual manera el amor, ¿para qué regalar un amor? ¿Para acabar igual, muriendo por su belleza?

Y el dolor… Regalar el dolor.

Supongo que recibirlo, será la misma sensación que tuvo la rosa, al ser asesinada, por su belleza, para alegrar una velada, por amor.

Predestinada por su encanto, por su resplandor.

Como la vida. Predestinada a circunstancias gozosas pero al tiempo indeseables.

Venus, oh, Venus, te aliaste con   Marte y me regalasteis el placer, sin avisarme que después me enfrentaría a mi guerra…

Mal sabe el destino, que ellos, amores asesinos, sentenciados están.

Mientras suena mi balada, yo voy marchitando, ellos amando.

Memorium

Cuando me pongo a pensar, involuntariamente, durante esa hora que tardará mi cerebro en conciliar el sueño me doy cuenta de lo inmensas que son las posibilidades de alcanzar un sueño.

Pero si paro a pensar durante el día, veo que esas posibilidades de alcanzar ese sueño cambian de estrategia o desaparecen como el humo.

¿Por qué?

¿Será porque durante el día mi ilusión es menor?

¿Será porque en el diurno mi círculo social me desmotiva?

O, ¿será porque sólo en el silencio de la soledad escucho los gritos de mis sueños? Que me dan esperanza y confianza para luchar.

El silencio a veces es un arma mortífera, fugaz. Pero otras veces es la clave de un éxito antes desilusionado o desconocido.

Al atardecer, me doy cuenta de que mi sueño recobra vida, ya que la soledad ya me acecha; me agrada que lo haga, su ataque me inspira y me devuelve a la vida.

Al estar en mi lecho, las memorias recobran su sentido inicial.

Vuelvo a ver como el sueño sigue en su círculo vicioso de ir y venir, sin sentido alguno sino consolarme.

-Se da cuenta de que las memorias le mantiene vivo, y el sueño, le encamina a la desilusión.

Supernova

Nace, nací, nazco. Ahora, uno más. Más por ilusión que por la pizca de recomendación.

Escribir nunca ha sido mi fuerte, hasta ahora.

Proponerte algo e intentar alcanzarlo, yo, escribir. Lo que coloquialmente se dice “agarrar el toro por los cuernos”, es lo que haré a partir de ahora.Agarraré WordPress por los puntos y comas, por las mayúsculas y las minúsculas. Sin dejar espacio alguno sin dominar y marcar mi territorio.

Pero hay algo extra, no pretenderé agradarte. El toro que voy a cojer no ha venido para alegrarme, sino para desahogarme, sin intención alguna.

No trates de entenderme, ya que ni yo mismo lo consigo cuando lo intento.

Deja que la inspiración venga a ti, como un cuadro abstracto, no lo veas, siéntelo.

No me leas, siente mis palabras.