Clandestino

Soñé con lunas, llenas, de pasión. Pero el destino me concedió solamente palabras lejanas, que se evaporaron al amanecer.

No vi como ese carmesí probaba otros sabores, pero lo sentí.

El llanto no vio mi rostro, jamás le concedí a las lágrimas el permiso para caer. Siempre firme, como un soldado en un desfile militar. Mirada al frente, sin temor.

(Des)afortunadamente encontré clamor en ellas, que me acompañaron por las noches, de luna llena… Cantaban para mí, yo las oía hasta que el sueño se apoderaba de mí.

Sus latidos en aquel entonces eran frágiles e indecisos, buscaba un motivo por el cual latir, para seguir.

Y el ciclo se repitió, el doble.

Y ellas volvieron a cantar para mí, aunque las lunas ya no eran llenas, preferí nuevas.

Después del ciclo, ya no volvió a latir, hasta que ellas decidan que es hora de volver a cantar.

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