Utopia del Nuevo Mundo

Deseos cumplidos, sueños realizados, metas conseguidas… Fácil sería un mundo así, donde el único dios que rigiese las normas fuese el sentido común, la lógica o la paz.

¿Qué harías si, hipotéticamente, pudieras acabar con todo aquel que tiene como lema el mal? Acabar fulminantemente, sin dar explicaciones, sin razonamientos, sin juicios finales.

Qué utópico sería todo.

Reza el Yin-Yang que todos tenemos maldad en las profundidades de nuestra bonanza, y, a la vez, bonanza en la oscuridad de nuestra maldad.

¿A quién tus manos dispuestas a disolver estarían?

¿Hasta qué nivel de libertades alcanzaría el “Nuevo Mundo”?

Escribir un camino correcto le cuesta hasta al más sabio, pero a veces éste ha de correr riesgos y dibujar un puente hacia la liberación del enemigo, para así camuflar sus actos ante el Yang.

La verdad sobre las capacidades jamás serán infalibles si no consigues vencer el miedo a perder.

El límite del Nuevo Mundo está marcado por la maldad a extinguir.

Ahora, cuando pienses, cuando todo lo detestable desaparezca y veas que ha sido gracias a ti llegarás a tan solo una conclusión.

Tu deseo de arrasar la calamidad te pondrá en el centro del sujeto al que estabas dispuesto a aniquilar, tus principios te señalarán como el criminal y no como el “Creador del Nuevo Mundo”.

Paradójico, ¿verdad?

Existencia

Yo, que de la brisa de aire vivo; que del elixir de la tierra nazco; que por andaduras de la sabiduría me pierdo, yo…

Tú, que de la vida vives; que soplas el destino con tal de no ver su final;  que arremetes contra el suelo las verdades que no son dichas, tú…

La vida, caprichosa, nos revela mentiras que han de ver la luz, Cosmos ha prohibido el conocimiento de la Verdad. El deseo del hombre se hace mayor, las ansias de avanzar consumen sus energías con tal de superarse a sí mismos, con un único objetivo, hallar de la veracidad de las hipótesis.

Puede que nunca sepamos que pretendía al crearnos, que jamás veremos el poder, que la luz al final del túnel no sea más que el inicio de tu nueva odisea pero en otras pieles.

Cómo si del Dios de la Muerte se tratase, sus deseos concedemos con tal de no perecer en la nada. Algunas almas prefieren la oscuridad que la luz. Carecen de sentido del vivir y anhelo de la sapiencia.

Sin embargo hemos de aferrarnos a la verdad comprobada, nuestra existencia no es más que un cortocircuito de luz entre dos eternidades de oscuridad.07f217ad75d7d59e65abc556ea21e042